La mayoría de los 104 Juzgados de Violencia sobre la Mujer exclusivos están muy por debajo de su carga de trabajo
Según información que publica el confilegal.com con datos extraídos de la estadística facilitada por el Consejo General del Poder Judicial, "La mayoría de los 104 Juzgados de Violencia sobre la Mujer (JVM) exclusivos están muy por debajo de su carga de trabajo... Sólo Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria y Málaga llegan al ciento por ciento de su capacidad o lo superan levemente. "
Y añaden, a modo de globo sonda (noticia-experimento que sirve para conocer la opinión general de la población acerca de una posible noticia real
):
Este es, precisamente, uno de los retos que tiene que encarar el Ministerio de Justicia en esta nueva etapa: una reorganización de la competencia geográfica de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer a fin de acabar con una realidad en la que, por una parte, la mayoría de los JVM van sobrados porque no llegan a su capacidad máxima establecida y, por otra, muchos de los Juzgados Mixtos sin competencias exclusivas en violencia de la mujer, están sobrepasados de trabajo.
La solución podría pasar por dos medidas: la mencionada redefinición de las competencias geográficas de los JVM -mediante un proceso de comarcalización- y, de forma paralela, la creación de otros 104 JVM, pasando a los 208, asumiendo los asuntos de buena parte de esos Juzgados Mixtos.
En la actualidad los 104 JVM exclusivos se han concentrado mayormente en capitales de provincia -11 en Madrid, 5 en Barcelona, 4 en Sevilla y en Valencia, 3 en Málaga, 2 en Bilbao y en Las Palmas de Gran Canaria, por citar algunos ejemplos-, donde disponen de equipos multidisciplinares de especialistas para atender a las víctimas de violencia de género.
Estos JVM cubren un total de 81 partidos judiciales, teniendo que cubrir los 350 partidos judiciales restantes Juzgados de Instrucción y Mixtos que no disponen de esos recursos.
La comarcalización fue un proceso que el último ministro de Justicia por el PSOE, Francisco Caamaño, quiso implementar. Sin embargo, se encontró con la oposición de colectivos feministas que se opusieron porque, argumentaron, eso habría supuesto alejar la justicia lejos de sus domicilios. Por ello, se paró.
La idea cobra de nuevo fuerza a la vista de los resultados aquí expuestos. Los JVM están bien dotados de personal pero infrautilizados, lo que crea, a su vez, ciertos roces entre los magistrados de otras especialidades que ven que la presión de la carga de trabajo que ellos viven no afecta a sus compañeros destinados en esos órganos judiciales.
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