A raíz de la apertura del nuevo curso judicial, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José Luis Concepción, volvió a insistir en la sobrecarga que sufren los juzgados de la Comunidad. Este año, además, existe la amenaza de una avalancha de demandas relacionadas con las preferentes y otros productos financieros. Pero, mientras, 30 magistrados y 87 jueces de Castilla y León están ahora de brazos cruzados a causa de los recortes impuestos por el ministro Gallardón. Y consideran que los retrasos no son ajenos a su forzada inactividad.
Son los conocidos como magistrados suplentes y jueces sustitutos, que hasta el año pasado solventaban al menos el 20% del trabajo de los tribunales de la Comunidad –según los datos de la asociación nacional que les representa– pero de cuyos servicios se prescinde ahora, con la consiguiente falta de ingresos al ser su trabajo asumido por el resto de jueces y magistrados.
«Mal asumido», asegura uno de los magistrados afectados: «Con la actual carga de trabajo, es imposible creer que un juez pueda llevar dos juzgados a un tiempo sin que se resienta la rapidez y calidad de su trabajo en ambos».
Magistrados suplentes y jueces sustitutos son figuras del cuerpo judicial un tanto desconocidas por el común de los ciudadanos ya que, en la práctica, atendían a los mismos asuntos y de similar manera al resto de los jueces y magistrados denominados ‘de carrera’. La diferencia entre unos y otros togados es que los magistrados suplentes y jueces sustitutos no han accedido a sus puestos mediante unas oposiciones. Son licenciados en Derecho que, dependiendo de la época en la que accedieron al puesto, pasaron diferentes filtros de selección. Existen mil en toda España.
Su función consistía en cubrir periodos de vacancia, bajas y otras contingencias supliendo al titular de una determinada sala a todos los efectos. Su llamamiento era muy ágil. Cada Audiencia Provincial tiene adscrita una lista de jueces sustitutos y magistrados suplentes cuyo número y composición la aprueba el Ministerio de Justicia. Bastaba con que el respectivo presidente de la Audiencia realizara el llamamiento y la sustitución comenzaba al día siguiente. Ahora, denuncia uno de los afectados, «la suplencia debe esperar a un montón de trámites y convocatorias o la suplencia inmediata depende de alguien sobrecargado de trabajo».
Publicado el 14/10/2013 en www.diariodeleon.es